EL JUICIO FINAL EN
EL PINCEL DE DIEGO QUISPE TITO
Una de las obras
de Diego Quispe Tito considerada como la más sobresaliente es el cuadro
titulado “Las Postrimerías o el Juicio Final”, en el que relata el tema de la
Muerte, Juicio, Infierno y Gloria, como el final de todos los advenimientos. Es
una obra colosal, por sus resoluciones técnicas y compositivas en factura de
gran formato, mide 5.82 x 2.80 ms. Su rúbrica aparece en una de las barras de
hierro del portón del purgatorio: «D. Diego Quispe Tito-1685 Años» y debajo
aparece una figura con chullo al que se atribuye sea el autorretrato del
Pintor.
El cuadro está
ubicado en el convento de San Francisco de Cusco y está basado en algún grabado
europeo. Para ejecutar semejante interpretación, con visión y técnica propia,
al que había llegado Quispe Tito, se basó en su experiencia visual,
especialmente en la ejecución de las obras del maestro Bernardo Bitti y después
de recibir influencias del trabajo de Gregorio Gamarra. La obra tiene un
formato apaisado, por ser más horizontal. El Juicio Final o las Postrimerías, fue
pintado en 1675.
.
Su concepción plástica
y compositiva en el relato que hace del tema, se divide en tres franjas muy destacadas
de forma horizontal: En el primer plano, ubicado en la parte inferior está
representado el Infierno, en el central La muerte y el Juicio Final y en el
plano superior ha pintado la Gloria o zona celestial. El cuadro muestra una
serie de personajes en planos disparejos, aquí hay que destacar cuando
retrata, en la parte del Purgatorio al Papa, un Cardenal y al Inca ataviado con
su Masqaypacha. Los escenarios son distintos, pero guardan entre sí unidad
compositiva espacial, separada con gamas cromáticas
de pasajes resueltos, utilizando logradamente las perspectivas aérea y lineal,
que permiten una lectura serena de los tres escenarios, que a pesar de ser disímiles
se entrelazan en el ritmo de la trama armónica, exigencia de los cánones del
estilo barroco de la época, que por el uso de las estampas supo resolver el
pintor cusqueño.

Destaca
particularmente el “templete o torre” de forma circular, que en la lectura
bíblica significa la puerta al cielo, donde aparecen dos ventanas y dos
balcones; es la zona denominada como la Gloria, donde están representados, la
figura de Cristo Juez que conforma la Santísima Trinidad, también hay más
personajes reconocibles por la iconografía de las representaciones, cómo: San
Francisco de Asís, la Virgen, San Juan Bautista, los ángeles y todos los bienaventurados,
que en expresa aspiración significan el fin supremo de la dicha.
Todos los
escenarios están correctamente correspondidos. La parte central muestra con
claridad a los resucitados, con miradas aturdidas por ser el camino final de
sus posteriores vidas eternas, o el purgatorio, el infierno o el cielo, pues
ahí está la figura del Arcángel San Miguel sometiendo la justicia divina y su
lucha contra el demonio. En la lectura formal, se ve a un grupo de sancionados
que van camino a la puerta dorada por la que ingresarán al purgatorio.
El infierno
muestra un escenario “surrealista”, por la representación de todos los seres
inimaginables creados por la entelequia o sugeridos por los testimonios
bíblicos, se aprecian torturas, inmolaciones a los que son sometidos. Una
figura tétrica de un animal denominado Leviatán traga a los condenados entre
sus fauces.
Es interesante acentuar
los textos bíblicos y más que todo catequizadores que aparecen en el cuadro y
que a la letra dicen: “Ai de nosotros, ¿para qué pecamos? ya no ai remedio
alguno en el infierno. Adonde no hay que ver algún orden sino eterna confusión”
y en la zona antes del purgatorio dice: “Compadeceos y apiadaos de nosotros los
que sois nuestros amigos parientes y conocidos”.
Es en realidad
una narración bíblica didáctica, utilizando toda una simbología realista para
resaltar los contenidos de este último trance de la vida del Juicio Final,
estampa muy utilizada por casi todos los pintores para representar la
evangelización cristiana, tal como se confirma en los textos que aparecen en el
cuadro en latín y traducidos al español y por la fuentes gráficas utilizadas
por los pintores. Se dice igualmente que Quispe Tito pudo haber hecho más de
una versión de este tema. Manuel Gibaja
VENTANA DE LAS
ARTES
PATRIMONIO
DECLARATORIA DE
"PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD" EN PELIGRO
La UNESCO y el
Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), anuncian levantar la
declaratoria de CUSCO PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD, señalado en algunos
documentos públicos, donde indican su malestar por la irreversible destrucción
y los diversos atentados que viene sufriendo el patrimonio mueble de Cusco,
especialmente con la construcción de la mole de cemento y fierro en la calle
Saphi. La “UNESCO ha sido más firme que las autoridades peruanas. La
construcción en la calle Shapy es ilegal, arruina el paisaje urbanístico y
patrimonial del Qosqo, destruyendo los
andenes como evidencia histórica de nuestro pasado. De concretarse las medidas
de la UNESCO, el daño se extenderá a la empleabilidad, quiebre de empresas de
artesanía, turismo, hotelería, restaurantes y el comercio en la Ciudad
Imperial, en el circuito que cubre el Valle Sagrado y también en provincias y
regiones aledañas. El daño será irreparable.” Mientras tanto ICOMOS advierte:
que “El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios de la Unesco ha advertido
una vez más al Estado peruano a través de un informe completo respecto a este
hotel, que está impactando seriamente en los atributos de su condición de
Patrimonio Cultural de la Humanidad”.

EXPOSICIONES
PINTOR
GIBAJA EN CHINA

PUBLICACIONES
REVISTA ANDINA N° 53
El contenido de este número trae
artículos inquietantes como la de: Amnon Nir y Bat-ami Artzi: Entre Cusco y
Jerusalén: Trayectoria de Jan Szemiñski y su contribución a los estudios
andinos; Jan Szemiñski ¿Quién tiene la razón: Don Phelipe Guaman Poma de Ayala
u otros cronistas en sus descripciones de las agencias del gobierno inca?;
Nathan Wachtel: El Paraíso en América según la obra de Antonio de León Pinelo;
Jean-Philippe Husson: Siguiendo los pasos de Jan Szemiñski: el recurso de la
filología en el estudio de las fuentes históricas andinas; Frank Salomon:
“Gaspar Nipati” y otras fuentes orales andinas en el Libro II de las Memorias
antiguas historiales de Fernando de Montesinos (c.1644), llamado “Manuscrito de
Quito”; Gimena Fernández: Una nueva relación entre escritura, historia y
memoria en los Andes revelada por un cronista andino; Anath Ariel de Vidas. La
oralidad omitida. Tradición oral, historia transcrita y patrimonialización en
un pueblo nahua contemporáneo de México; Amnon Nir: ¿Existen huellas de una
larga tradición histórica en el ciclo de guerras entre los incas y los
chancas?; Viviana Ruth Moscovich: ¿Cuzco, wamanis y “otros Cuzcos”? La
descentralización del poder en el Imperio Inca; Barak Afik: Sacrificio humano y
reciprocidad: una ideología de cohesión imperial incaica; Ariadna Baulenas
Pubill: Señora de todas las tierras: Mama Ocllo y el papel de la Coya en el
Tahuantinsuyu; Carmen Escalante: Los Tupa Guamanrimachi en la rebelión de los
Tupa Amaru - (1780): documentos inéditos. Cusco: 1775-1827. Ricardo Valderrama
Fernández: El inca en la tradición oral quechua contemporánea y finalmente
Bat-ami Artzi “…y son indios por conquistarʼʼ: las alegorías femeninas de los
cuatro suyus en el testimonio etnohistórico y arqueológico.
PUBLICACIONES
MANUAL BÁSICO
DEL PROMOTOR CULTURAL (1996)
Por: Guillermo
Marín.

Este trabajo pretende
ser una orientación para aquellas personas que incursionan por primera vez en
la promoción cultural. Es un esfuerzo por sistematizar los elementos básicos
que conforman el “quehacer” del promotor cultural; se intentó hacerlo de una
manera sencilla, esquemática y concreta. No es el objetivo de este trabajo el
profundizar, ni agotar el amplio espectro de facetas que tiene la Promoción y
Difusión Cultural, y fundamentalmente el Desarrollo Cultural; por el contrario,
trata de ser una introducción que permita al lector ubicarse en un marco
teórico, para ello se presenta una bibliografía, que invita al Promotor a
mantener una actitud autodidacta permanente, en el entendido que la práctica,
es la que verdaderamente engendra el conocimiento.
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